‘Yo me llamo’ transfobia: cuando la televisión refleja una realidad cotidiana

Yo me llamo’ se vio envuelto en una gran polémica luego de que sus jurados fueran acusados de transfobia. Sus actitudes fueron el reflejo de lo que vive la población trans diariamente, pues en Colombia se enfrentan a la discriminación y a diferentes formas de violencia.

Las luces violetas y azules brillaban a su alrededor. Los tres jurados de Yo me llamo la observaban con detalle. De fondo, se podían escuchar los aplausos que acompañaban la melodía. Nathalia Sierra sorprendió a los televidentes con una gran imitación de la apariencia física de Britney Spears y luchaba por alcanzar un cupo en el reconocido concurso musical. 

Lo dio todo en el escenario. Imitó los pasos de baile de la artista y empresaria estadounidense, mientras cantaba Baby One More Time, éxito que catapultó a la fama a Spears. Sin embargo, para Amparo Grisales, César Escola y Yeison Jiménez su voz no era similar a la de la artista, por lo que oprimieron el botón rojo, manifestándole que “no se llamaba Britney Spears”. 

Cuando su presentación terminó, Grisales tomó entre sus manos una lupa y se acercó a Sierra. La examinó de pies a cabeza y les hizo un par de señas a sus colegas sobre el sexo de la imitadora, tratando de indicar que la participante era una mujer trans.

Una vez la concursante abandonó el escenario, la ‘diva de Colombia’ le preguntó a sus compañeros: “¿no se dieron cuenta de que es hombre?”. Ellos asintieron. Luego de unos segundos, el cantante de música popular agregó: “Donde hubiera sido una mujer, le hubiera dicho ‘mamacita”’. 

La indignación por esta escena no se hizo esperar y varios usuarios de redes sociales manifestaron su apoyo a la población LGBTIQ+, calificando lo sucedido como un acto de transfobia. “Los comentarios posteriores a la presentación de Britney Spears, mujer trans, deben estar totalmente descartados para un programa de televisión” y “qué desafortunado momento cargado de burla y evidente irrespeto hacia la concursante de ‘Yo me llamo”’ fueron algunas de las reacciones. 

Luego de las críticas, los tres jurados aprovecharon la introducción de uno de los episodios para pedir disculpas por lo ocurrido. Pero eso no fue suficiente para calmar los ánimos. Así que la emisión del viernes 12 de noviembre abrió con un ostentoso show donde la imitadora de Britney fue la estrella principal.

Al terminar su interpretación, el presentador Carlos Calero aseguró: “‘Yo me llamo’ es un programa que no discrimina y está abierto a cualquier acto de diversidad”

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“Un acto irrespetuoso en horario prime

Yo me llamo se transmite en el horario de máxima audiencia del Canal Caracol y es el líder de ‘rating‘ en esa franja de la televisión colombiana.

Que el show musical se emita precisamente en este horario –que es familiar– es de suma relevancia. “Los niños que vieron ese tipo de actitudes podrían llevarse un mensaje errado”, le dijo a Diario Criterio Candelaria Puerto Beltrán, una mujer trans que enseña inglés a estudiantes de bachillerato en un colegio de Bogotá.

“Claramente, hay muchos niños y niñas que ven eso con sus familias. Pudieron haber visto esa discriminación y esa burla. Si yo me sentí mal, que soy adulta, no me imagino las infancias”, añadió.

Lo sucedido en ‘Yo me llamo’, sin embargo, no es algo inusual para las personas trans. “Fue una proyección de lo que vivimos a diario, en redes sociales, en las calles, en el entorno laboral, en las familias“, explicó Puerto Beltrán.

La pantalla, un reflejo de la realidad

De acuerdo con Puerto Beltrán, ese episodio de ‘Yo me llamo‘ revive esa fiscalización que hay sobre los cuerpos de las personas trans. “Fuimos puestas en una tabla, en un escenario en el que nuestros cuerpos son analizados, en el que nuestros cuerpos tienen que ser juzgados. De alguna manera, tenemos que cumplir ciertos estándares para poder ser aceptadas o aceptados”, manifestó.

Valeria Bonilla, activista y defensora de derechos humanos, quien hizo parte de la Red Comunitaria Trans y dirige ahora la organización social ‘Somos la Disidencia’, coincidió con estas afirmaciones y aseguró que se trató de una situación que reflejó lo que la comunidad trans experimenta día a día.

SIEMPRE ESTAMOS SOMETIDAS A LO QUE QUIEREN DECIR SOBRE LO QUE SOMOS. LA ACTITUD DE LOS PRESENTADORES FUE REPROCHABLE PERO ES ALGO CON LO QUE LAS PERSONAS TRANS TENEMOS QUE VIVIR DIARIAMENTE.

Candelaria Puerto Beltrán

Bonilla también explicó que lo que sucede en la televisión tiende a ser replicado en la realidad. En ese sentido, al ver a una persona pública como Amparo Grisales con ese tipo de comportamientos, estos “podrían ser replicados por los niños en los colegios, por personas en las calles que lo que harán será fiscalizarnos. Somos un grupo históricamente vulnerado. Eso no debería seguir pasándonos”, dijo a Diario Criterio.

Asesinato Juliana Giraldo
La transfobia también se hace visible en actos cotidianos, explica la comunidad trans. Foto: AFP
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Organizaciones como la Fundación GAAT (Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans) ya han hecho reportes sobre este tipo de vulneraciones. De hecho, los discursos de odio en contra de personas LGBTIQ+ van en aumento, de acuerdo con GAAT. En 2020, por ejemplo, la fundación registró 32 casos de asesinatos de personas con experiencias de vida trans. Este año, la organización registra 45 muertes de personas con experiencias de vida trans, de las cuales 40 han tenido relación con hechos violentos como “asesinatos, homicidios y muertes derivadas por barreras de acceso a sus derechos”.

Estos actos convierten a Colombia en uno de los países en los que más se vulneran las vidas de la población trans. 

Y las disculpas…

Para Puerto Beltrán, las disculpas ofrecidas por los presentadores del programa parecieron “fabricadas”. No obstante, explicó que de alguna forma marcaron un precedente, puesto que se trató de una situación que muy pocas veces (por no decir nunca) se ha presentado en la televisión nacional. 

“Que iniciaran el programa aceptando que se equivocaron y mencionando además a la comunidad LGBTI ya es un paso. Igual, me queda el sinsabor. Sigue siendo un acto de discriminación. En la situación, eso sí causó ruido a través de las redes sociales, la gente demostró que estaba en desacuerdo con eso”, dijo. 

Danne Aro Belmont, directora ejecutiva de la Fundación GAAT, explicó que las disculpas fueron un paso en el camino correcto, puesto que, como personas, “no estamos exentos de equivocarnos”. En este sentido, dijo que “no está mal reconocer que hubo una acción transfóbica. Lo que está mal es negarla y no hacer nada para que no se vuelva a repetir”.

Sin embargo, Belmont manifestó que hubo expresiones erradas de Amparo Grisales cuando intentó disculparse en una entrevista que le hizo la revista Semana, donde aseguró: “Tengo más amigos dentro del LGBTI y todo esto que normales”.

“En esto también hay una acción violenta. Hace ver a los miembros de los sectores LGBTI fuera del contexto de lo normal”, explicó Belmont a Diario Criterio. 

De hecho, la fundación GAAT tiene precisamente una campaña denominada ‘Naturalmente Trans’, con la que trabajan por la deconstrucción de la idea de que las personas trans no son naturales. “Lo que pasa es que tenemos unas experiencias de vida distintas, tenemos una forma de relacionarnos con nuestro cuerpo de manera distinta. La importancia no es eliminar las diferencias sino reconocerlas plenamente”, aseguró. 

Alejandro Rugeles, un hombre trans que vivió gran parte de su vida en Venezuela y que en Bogotá pudo hacer su transición, también se refirió a las disculpas de los presentadores. Para él, no solo se trata de unas “disculpas”, sino de la aceptación, de aprender a expresarse sobre los asuntos sensibles.

“No quiero que me apoyes si al momento de reconocerme no lo haces. Yo no los juzgo, porque desconozco completamente la noción que puedan tener de la comunidad . Pero qué necesidad de hacer ciertos comentarios. Ese es el primer error”, dijo Rugeles a Diario Criterio.

“No está mal reconocer que hubo una acción transfóbica, lo que está mal es negarla y no hacer nada para que no se vuelva a repetir”

Danne aro belmont
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El largo camino por recorrer

Como lo describe la Cartografía de derechos trans en Colombia’, el país tiene un marco normativo vigoroso en materia de derechos humanos. En su labor, la Corte Constitucional ha protegido los derechos de las personas trans y “ha establecido la identidad de género como un criterio sospechoso de discriminación, y ha ampliado el derecho al libre desarrollo de la personalidad para incluir el derecho a elegir la identidad propia”.

Esto, sin embargo, es diferente en la realidad, puesto que la discriminación con base en la orientación sexual e identidad de género se sigue presentando de manera alarmante. 

Por ejemplo, según explicó Belmont, la comunidad trans sufre en la cotidianidad otros actos de transfobia como la prohibición de su ingreso a espacios públicos y trabas para acceder a un puesto laboral o a una vivienda.

De hecho, a través del observatorio Prediva, la fundación GAAT ha determinado que la violencia contra las personas con experiencias de vida trans ha incrementado y que las formas de hacerlo han variado. 

Así mismo, desde la fundación han podido ser testigos de lo difícil que es acceder a la justicia. “Muchas veces este acceso está mediado por el reconocimiento de nuestras identidades. En las instituciones nos piden no dejar solamente los nombres con los que jurídicamente nos reconocieron, sino también nuestro nombre identitario”, explicó Belmont.

“Estamos sometidas a lo que quieren decir sobre lo que somos. La actitud de los presentadores fue reprochable, pero es algo con lo que vivimos diariamente”

Valeria bonilla

De igual manera, para Bonilla, deberían existir más acciones encaminadas a terminar con la impunidad en la justicia. “Ya es hora de que las penas se endurezcan y que la aplicación de la ley se haga efectiva. El grado de impunidad en personas trans es altísimo. Nunca hay investigaciones, ni culpables. En Colombia hay una deuda gigante con respecto a los crímenes de odio que se perpetúan contra las personas LGBTIQ+, especialmente con la comunidad trans”, explicó. 

Rugeles, por su parte, ha encontrado en Colombia la oportunidad de mostrarse como es. “Venezuela está muy atrás. Para mí, Colombia, en comparación con Venezuela, está muy avanzada. Ya tengo mis papeles”, describió. Esta situación le ha permitido sentirse en casa. No obstante, explicó que él sabe que es muy afortunado, porque a pesar de que su proceso ha marchado muy bien, ha podido ser testigo de las difíciles situaciones que tienen que enfrentar las personas con experiencias de vida trans.

“He visto que muchos no cuentan con una red de apoyo. El país y la cultura importan más de lo que la gente a veces considera. Bogotá está bien situada en términos de los servicios que se pueden ofrecer. Hay profesionales preparándose en ciertas áreas porque reconocen la importancia de hacerlo. Sin embargo, la parte cultural golpea mucho. Si culturalmente no se trabaja por entornos laborales seguros, por el aprendizaje sobre la diversidad, se puede evidenciar que todavía queda mucho por hacer”, aseguró.

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Para Puerto Beltrán ,también hay todavía muchos asuntos que resolver, aunque se han ido generando cambios, puesto que las nuevas generaciones han sido más empáticas y abiertas a las diferencias. “Poco a poco se van ganando espacios de incidencia y de visibilización. En mi caso, yo nunca me imaginé poder trabajar en un colegio con niños, papás y profesores, y que yo pudiera ser yo misma”, aseguró. 

Para cambiar este panorama, explicó, es necesario un reconocimiento personal y del otro. “La diferencia es buena. Todos somos diferentes. Todos tenemos algo que aportar. Hay que buscar ese diálogo y esos acuerdos. No se trata de eso que llaman ‘tolerar’, es más de generar empatía y reconocer al otro”, manifestó. 

En esto coincidió Belmont, quien aseguró que lo ocurrido en Yo me llamo no fue “ajeno a lo que hemos construido como sociedad”. Pero, así como se construyó, también se puede deconstruir. “Creemos que esas acciones pueden transformarse hacia el reconocimiento de nuestros cuerpos y vidas”, dijo.

2 Comentarios

  1. Que embarrada y falta de respeto con la participante Nathalia Sierra , pero no se me hace raro de los jurados que cometieron la imprudencia

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