Yulimar Rojas, la mujer de oro del deporte venezolano

Pulverizó el récord mundial del triple salto llegando a 15,67 metros y se colgó su primer oro olímpico, Yulimar Rojas hizo historia este domingo en Tokio.

La niña hiperactiva a la que le encantaba el deporte, que temía que la lluvia derrumbara el “ranchito” en el que vivía con su familia, se convirtió en la mujer de oro de Venezuela en los Juegos Olímpicos. No hay límites para Yulimar Rojas.

Nació en Caracas, pero fue criada en la barriada de Pozuelos, a las afueras de la ciudad costera de Puerto La Cruz (estado Anzoátegui, este de Venezuela). Esta extrovertida atleta de 25 años de edad y cabello de cambiantes colores, según la competencia, ganó este domingo la medalla de oro del salto triple femenino de Tokio 2020 con récord mundial de 15,67 metros y cabellera rosa.

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Creció “en un ambiente humilde, con bastantes carencias, pero ahí la llevamos (…). Ahí en un humilde ranchito vivíamos toditos y ahí se fue levantando y levantando”, cuenta Yuleisi Rodríguez, madre de la atleta de oro en Tokio 2020. “Desde pequeñita siempre fue hiperactiva, siempre le gustó el deporte”. Un rancho en Venezuela es una precarias vivienda de bloques y techos metálicos amontonadas en zonas humildes, a imagen y semejanza de las favelas de Brasil.

Dos gritos de la múltiple campeona mundial (dos títulos outdoor y dos indoor) resonaron en las vacías sillas del Estadio Olímpico de Tokio, con ella sacándose presión, y entonces tomó carrera en pista y alzó el vuelo por primera vez. Comenzó con récord olímpico de 15,41 metros como aperitivo del oro y la plusmarca mundial. 

No fue, sin embargo, hasta su sexto y último intento cuando quebró el récord del mundo de 15,50 que la ucraniana Inessa Kravets había establecido el 10 de agosto de 1995, dos meses antes de que ella naciera.  

“El límite es el cielo”, había advertido Rojas en vía a los Juegos Olímpicos, convencida de tener las condiciones para ser la primera mujer que alcanza la barrera de los 16 metros.

Ya poseía desde el 21 de febrero de 2020 la plusmarca bajo techo, con un salto de 15,43 que borró el de 15,36 de la rusa Tatyana Lebedeva en 2004.

Soñó con el voleibol

Esta morena de 1,92 metros y contagiosa sonrisa es la primera mujer venezolana que gana un oro y su presea dorada es la cuarta en la historia olímpica de su país tras las del boxeador Francisco ‘Morochito’ Rodríguez en México 1968, el taekwondista Arlindo Gouveia en Barcelona 1992 y el esgrimista Rubén Limardo en Londres 2012.

Yulimar, siendo una niña, llegó a Puerto La Cruz cuando la entonces boyante industria petrolera del área atrajo a su padrastro, Pedro Zapata, el hombre que la crió y a quien llama papá.

“Desde pequeña esa muchacha era buena en todo: kickingball, pelotica e’ goma (frontón), básquet, sóftbol, fútbol, todo”, contó Zapata, un exboxeador profesional que llevó el gusto por el deporte al ranchito de Pozuelos, que hace mucho tiempo fue, en efecto, arrastrado por el viento y la lluvia, cuando la familia ya se había ido de allí. 

El primer gran amor deportivo de Yulimar fue el voleibol, cuando tenía unos 13 años. Las dos selecciones de ese deporte de Venezuela, masculina y femenina, habían clasificado entonces a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Su primer entrenador en el atletismo, Jesús Velásquez, un hombre menudo de canosa barba, debió luchar unas cuantas batallas por ella… y le ganó la guerra al voleibol.

Yulimar se tomó las cosas más en serio cuando, adolescente, vio por televisión a Limardo colgarse el oro en la espada individual de Londres 2012, Rojas quería, un día, emularlo: “Me metí en la cabeza que quería eso”.

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Maravillosa “locura”

Velásquez la llevó al atletismo en alta competencia, después de probarla en distintas disciplinas. Aunque prometía muchísimo en salto alto, ganando oro en los Juegos Sudamericanos de 2014, ese mismo año decidió junto a Velásquez cambiar al salto triple. “Decían que estábamos locos”, recuerda el técnico. 

“La locura fue buena. (Hicimos) salto alto, 100 metros, salto largo, salto triple y nos quedamos con el salto triple. Me enamoré perdidamente del triple. Ha sido la mejor decisión de mi vida”, contó Rojas.

La venezolana actualmente es la Messi de la sección de atletismo del FC Barcelona y discípula del mito cubano Iván Pedroso, con quien contactó por primera vez a través de Facebook. 

Si bien es muy cuidadosa con su vida personal, la deportista declara con orgullo ser parte de la comunidad LGBTI.

Otros latinoamericanos con récord Olímpico

Usain Bolt, Jamaica, 100 y 200 metros
Javier Sotomayor, Cuba, salto de altura
Thiago Braz, Brasil, salto con pértiga
Elaine Thompson-Herah, Jamaica, 100 metros (Tokio 2020)
Jasmine Camacho-Queen, Puerto Rico, 100 metros valla (Tokio 2020)
Melaine Walker, Jamaica, 400 metros con vallas
Osleidys Menéndez, Cuba, lanzamiento de jabalina
Leuris Pupo, Cuba, tiro rápido

Caterine Ibargüen felicita a Yulimar Rojas

La campeona del salto triple femenino en Río de Janeiro 2016 aplaudió este domingo a su sucesora en Tokio. “Estoy supercontenta por ella. Aprovecho para felicitarla. De verdad que no era un secreto que ella venía para grandes cosas, que gracias a dios se le dio aquí en la pista y que tuvo el día perfecto para realizar sus sueños”, comentó Ibargüen.

“Que Dios la bendiga y que día a día siga desarrollando tan grandes saltos para que nuestro deporte siga creciendo”, agregó la atleta de 37 años, campeona del mundo en 2013 y 2015, además de oro olímpico en Rio 2016.

Yulimar Rojas había ganado la plata en Rio 2016, detrás de la colombiana. Ibargüen, en una competencia a la que llegó luego de lesiones que le afectaron en los últimos tiempos, se quedó fuera del podio, que completaron la portuguesa Patricia Mamona (15,01 metros) con la plata y la española Ana Peleteiro con el bronce (14,87). 

La colombiana fue décima entre las doce finalistas (14,25). “Para mí ha sido un placer estar aquí”, dijo, considerando que su trayectoria de éxitos “abrió un camino” para futuros atletas en el país.

En Tokio-2020 “no se dieron las cosas como había planificado, pero me queda el orgullo de haber participado”, añadió. Ibargüen retrasó su retiro un año por la reprogramación de estos Juegos Olímpicos a causa de la pandemia de covid-19, con la promesa de disfrutar del atletismo hasta el último momento.

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Por: AFP

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